<![CDATA[Guia de viaje Cancun, Tulum, Riviera Maya, Yucatan, Mexico y el mundo - POR EL MUNDO]]>Fri, 11 Sep 2020 03:31:21 -0700Weebly<![CDATA[Cuba, tierra de Ron, Habano y Guaguancó]]>Fri, 22 May 2020 18:06:32 GMThttp://postaldelmundo.com/por-el-mundo/cuba-tierra-de-ron-habano-y-guaguanco

Recorriendo Varadero

Erase una vez que decidí escaparme a celebrar la Independencia de México en Cuba... llegando al aeropuerto la emoción de tocar suelo cubano incremento pues había logrado un sueño que tenia desde hace poco mas de ¡10 años!... pero al llegar mi equipaje ¡se había quedado en Cancún! Eso no me detuvo y seguí con mi plan de viaje así que tome el transfer para llegar hasta Varadero, mi primera parada. Es muy común que el equipaje no llegue a tu destino, así que te aconsejo llevar en tu maleta de mano al menos una muda de ropa, medicamentos o cosas que son muy necesarias para ti y que no pueden esperar.

El transfer del aeropuerto de la Habana a Varadero lo contraté cuando reserve el hotel, de hecho te lo ofrecen, así que es una buena forma de moverte con seguridad y a un buen precio. Llegué por la noche, en el camino el conductor y yo tuvimos una platica súper amena, le pregunte todo de Cuba, de Fidel (aún fundía como Presidente en ese entonces), de Raúl, del gobierno, de la propiedad privada en fin miles y miles de temas que estaba ansiosa por conocer pues los había estudiado en libros solamente; quería saber que opinaba el pueblo cubano de viva voz.
En todo lo largo de la carretera, hay espectaculares con frases en alusión al bloqueo económico, con frases de política, como me dijo Ale el conductor, "son formas en que el gobierno nos dice todo el tiempo como funciona y debe funcionar"... una frase de tantas: 'por cada día de bloqueo son 10,000 lápices que dejan de fabricarse'.

Llegué de noche a mi destino y salí a cenar a un pequeño restaurante de enfrente de mi hotel, y cual va siendo mi sorpresa... había un ¡mariachi y en día de la ¡independencia de mi país! la piel se me enchinó a más no poder, sentí mi tierra tan cerca. Cuando supieron que yo era mexicana todos me felicitaron por mi independencia, eso me ¡sorprendió muchísimo!. Pedí algo tradicional que es el puerco, lo acompañé de ensalada mientras disfrutaba de tan hermosa música. 
A la mañana siguiente, desperté temprano y salí a caminar por todo Varadero, la gente sumamente pacifica, sin ruido, disfrute de los autos antiguos tan hermosos y bien cuidados, me sentí de pronto en un set de película antigua. Me enamoré de las casas, las calles, caminé tomando fotos por doquier, la gente muy amable me saludaba y de pronto un olor a pan me hizo retroceder... me metí entre las calles hasta dar con una panadería, ¡que pan tan rico, recién horneado!.

Caminé un poco más y di con el mercado de los artesanos, una plaza donde venden artesanías hechas por manos cubanas, compré algunas cosas y me encantó ver lo que el pueblo de cuba crea. Como mi equipaje aún no llegaba, entré a un almacén donde te venden de todo para comprar shampoo, pasta y demás enseres en lo que recuperaba mi equipaje.

Cerca del almacén encontré el Museo Municipal Varadero, con una vista del mar turquesa increíble. Si deseas conocer sobre Varadero, sus pobladores, su historia recomiendo este lugar, aquí encontrarás mucha información sobre sus cuevas, primeros pobladores y muchas cosas interesantes. Otro museo importante a unas calles de distancia es el Taller de Cerámica Artística, donde los artistas y creadores, elaboran sus obras, se destacan los objetos de cerámica artística a cargo de los más destacados artesanos, tuve la fortuna de contemplar el trabajo de un artesano armando y tallando una pieza.
Un imperdible de Varadero es el Parque Josone, totalmente hermoso, que me parecía entrar a una película, con unos restaurancillos dentro junto a a la Laguna de la Paz, arquitectura pequeña como de bolsillo o cuento de hadas. Este parque se ha convertido en un lugar de ocio para muchos cubanos. Es un gran parque botánico con numerosas flores, árboles y mucha naturaleza. La Laguna de la Paz, tanto el nombre y el parque se debe a la pareja Onelia Méndez y José Iturrioz, que celebraron sus bodas de plata y quisieron hacerlo con la construcción de un parque, una obra encargada a Manuel F. Arias, persona que se encargó también de la vivienda de la pareja.

 Algo increíble en este parque es que hay un túnel directo para poder ir a la playa, además de un oratorio privado con una estatua de la Virgen de Lourdes con diseño de Parra, así como una piscina que se construyó en 1953.

Para seguir recorriendo Varadero tomé el famoso cocotaxi, y recorrí el otro extremo de Varadero. Algo típico del cubano es beber café expresso, así que me senté en un snackbar a disfrutar la tarde tomando un rico café y escuchando las charlas a gritos (algo típico de los cubanos) disfrutando el clima y el ambiente amigable.

Después de una ligera lluvia, regresé al hotel y me senté en la barra a platicar con Iván, el bartender que me enseñó a hacer un rico y auténtico Mojito, entre una pizca de azúcar, una tritura de menta, platicamos de mi país, me felicitó por mi independencia, me pidió describir la ciudad de México que la ha conocido en fotos, hablamos de política, de comida cubana, de tradiciones... sus ojos se posaron al infinito cuando pensó en salir de la Isla y poder conocer el mundo como yo, pasé un rato agradable escuchando algunas anécdotas que me hicieron la tarde alegre. La mejor forma de conocer un país, es caminando sus calles y platicando con su gente.

Salí a la playa y el contraste de la arena gris con el mar turquesa fue agradable, nadé un rato en sus aguas tranquilas y tomé una siesta acompañada de un mojito mas... ¡que delicia!.

A la mañana siguiente, tomé el tour (lo contraté en el hotel) a La Habana para llegar a tiempo a recoger mi equipaje. En el camino disfruté de rodear la costa, pasar por pequeñas poblaciones como Matanzas, un rincón tan lindo. Nos detuvimos a la mitad del camino a probar una auténtica Piña Colada; ¡las mejores piñas coladas que he probado en mi vida!; usan leche en polvo y jugo de piña natural más unos trocitos de piña y por supuesto con el mejor ron Habana Club producido en tierras cubanas. La vista de este pequeño local es espectacular, a lado de un acantilado, en medio de la nada.

Seguimos la ruta hasta llegar a La Habana...

Varadero es un lugar muy turístico, muy tranquilo y agradable para descansar, el mar cálido y del color azul mas maravilloso, la gente siempre tan cordial y atenta ademas de amigable. Me llamó la atención que entre semana los cubanos acuden a las tiendas a ver artículos que les gusten y los sábados los ponen de oferta y es cuando aprovechan para ir a comprar, aunque no hay mucha variedad ni muchas cosas para comprar además de que está muy controlado cuanto puede comprar cada familia.

La Habana, con sabor a Coppelia y olor a Ron

Después de tomar el tour de Varadero a La Habana llegué con una gran emoción a una tierra de la que tanto había leído. Así que después de recuperar mi equipaje que cumplieron enviándomelo a mi hotel en Vedado (este hotel lo reserve antes de llegar en la vieja Habana que es más barato y aunque algo antiguo el hotel, limpio y con excelente servicio). Había que dar marcha así que tomé un cocotaxi que me llevó a el capitolio cubano, me causó tanta ironía ver la replica del capitolio de Washington del país que bloqueaba a Cuba y no le permite desarrollarse, verlo allí reflejado en una construcción representativa de La Habana, no puedo omitir decir que es impresionante el lugar, frente al mismo, una zona sumamente decaída, un contraste tremendo, pero eso si, el espíritu cubano siempre alegre.

Admire por un rato los autos clásicos y el pasar de la gente, el pasar cotidiano... caminé rumbo al museo de Bellas Artes, entré a ver una exposición de bustos griegos y un vitral hermoso, un museo que vale mucho la pena visitar. Seguí mi camino por la calle de obispo, la calle más concurrida de La vieja Habana, muchísima gente caminando en ambos sentidos, cerrada al transito de autos, en esa calle encontrarás la imperdonable Floridita, la cuna del Daiquirí otra bebida importante como el mojito.
Seguí caminando y a mi paso siempre mensajes políticos y de la revolución cubana, el murmullo en volumen alto de todos los cubanos que siempre traen ritmo y sabor a música; me detuve en una librería y definitivamente los libros están súper controlados, encontré títulos de autores cubanos o venezolanos, muy pocos de talle internacional y solo novelistas.

Continué caminando por la calle de obispo y llegué al hotel Dos Mundos donde Hemingway paso largas temporadas habitando, escribiendo, creando.

Entre las calles que cruzan existen varias plazas, y calles muy bonitas y cuidadas, muy coloniales, con restaurantes o barecitos, cafés que me invitaron una y otra vez a disfrutar del momento.

A media calle me topé con el museo del chocolate, es una chocolatería donde elaboran chocolate artesanal ¡más que delicioso!. Lo que debes hacer al llegar es pedir mesa y ordenar un chocolate (bebida fría) que es totalmente amargo endulzado con miel, te regalan una galleta sin sabor para hacer contraste; en tu visita y mientras esperas puedes disfrutar de los artículos y maquinaria que tienen en algunas vitrinas con la que fabricaban chocolate en el siglo pasado, después pasar al mostrador a comprar chocolate.... ufff elegir es una odisea... así que compré unas barras de chocolate amargo para llevar de regreso a México y compré unos chocolates rellenos de menta, otros amargos rellenos de ron, clavo y menta ufffff ¡tan ricos!.

Como algo curioso, en todos los lugares como son pequeños, si está lleno hay que hacer fila en la banqueta y esperar a que alguien salga para pasar, así haga calor, no debemos esperar dentro.
Después de degustar tan extraordinario banquete de cacao y cocoa seguí caminando tomando fotos y me desvié a las calles menos concurridas, para vivir la real vida cubana... y cual va siendo mi sorpresa que escuche a lo lejos música de ¡interpretes mexicanos!, escuchar a Juanga y Marco Antonio Solís por esos rumbos me sorprendió bastante... observe la forma de vivir y es en edificios altísimos con departamentos hacia arriba. Entre las calles la charla siempre es afuera de casa. En una de esas calles, encontré una tienda dedicada a ventas de especias, más de 100 diferentes especias para cocinar, ufff, definitivamente un paraíso al olfato y al gusto.

Regresando al mi ruta original, pasé por varios locales donde venden artesanías cubanas, así que compre unos negritos de madera, unas pinturas al oleo que ahora lucen hermosas en mi casa, y varios souvenirs ademas de unas pulseras en hueso bellísimas, sin faltar mi gorra del Che.

Seguí hasta dar con la plaza de las palomas, su propio nombre lo dice, cientos de palomas danzando al viento sin inmutarse por los que por allí pasábamos junto a ellas.

Caminé calles abajo y me dejé guiar por la música que escuché a lo lejos, apareció frente a mis ojos la plaza de los artesanos y justo estaba tocando la orquesta sinfónica a plena calle, me senté a disfrutar la música y de pronto una cubana muy elegante en vestido blanco comenzó a cantar opera... wow para ser un lugar abierto su voz se escuchó y retumbó en las paredes de los edificios continuos, simplemente fue ¡bellísimo!, sin duda el talento cultural y artístico de los cubanos es enorme.

Después de ese deleite, continué mi camino a lo clásico, visitar la Bodeguita del medio, ya ahí pedí un picadillo cubano, un mojito, unos tostones y por supuesto unos moros con cristianos, escribí mi mensaje en la pared (como todos los que pasan por allí). El ambiente en la barra muy agradable y de pláticas interminables a toda voz.

Un imperdible de La Habana es el Museo de la Revolución.  Exhibe diversas exposiciones y colecciones que muestran fotografías, banderas, documentos, armas y otros objetos relacionados sobre la lucha revolucionaria contra Batista y la historia de Cuba, en orden cronológico, que van desde la cultura precolombina de Cuba (en la última planta) hasta el régimen socialista actual. Destacan las exposiciones sobre el asalto de Moncada de 1953 y sobre la vida del Che Guevara, que se muestran en las habitaciones inferiores. En la entrada al museo hay un fragmento del antiguo muro de la ciudad, así como un tanque SAU-100 que fue utilizado por Castro durante la invasión de la Bahía de Cochinos de 1961.
Al día siguiente, muy temprano camine hacia la heladería famosa COPPELIA, está situada al centro de un parque público y todos los jóvenes desde las 9:00 de la mañana se forman en las orillas del parque a esperar la apertura. Tuve que cambiar mis CUC (peso cubano para turistas) por CUP (moneda cubana para los ciudadanos) para comprar un helado cremoso y vivir la tradición. Para llegar puedes tomar el cocotaxi o bien las famosas guaguas que es el transporte público, pero recuerda llevar CUP porque si pagas con CUC pierdes bastante en la transacción por el tipo de cambio. Ten cuidado cuando cambias monedas porque hay varios cubanos que querrán estafarte dándote un valor mucho más bajo que en una casa de cambio. Ten cuidado también si te ofrecen Ron o Habanos pues muchos son imitaciones y no son originales.

Para llegar al monumento a Martí y la Plaza de la revolución, el palacio nacional y por supuesto el mausoleo del Che y Camilo Cienfuegos tuve que tomar un taxi. El Monumento a José Martí es un monumento al pensador y poeta cubano, héroe nacional y revolucionario, se trata de una torre en forma de estrella, una estatua de Martí rodeada por seis columnas, y jardines. El conjunto monumental se encuentra en la Plaza de la Revolución, frente al Ministerio del Interior (con la conocida imagen del Che Guevara tomada por el fotógrafo Korda).

El taxista me llevo a recorrer Miramar, que es la zona residencial de alta plusvalía de Cuba, con casas muy grandes y bellas, habitadas por políticos y embajadores o gente que va a Cuba a hacer negocios. Me llevó hasta donde vivía Fidel, pero no pudimos acercarnos ni a la calle donde inicia el recorrido para llegar hasta donde es su casa, la policía te lo impedía. El barrio es muy diferente a la Habana o Vedado, pues las residencias son totalmente lo contrario a como habita el pueblo cubano. También en esa zona están los hoteles grandes resorts en los que puedes hospedarte a un costado de la playa, pero eso si, los precios son elevados y estás alejado de la propia ciudad y todo el movimiento.
Una visita obligada es la casa del Che y el Cristo que se encuentran en el Fuerte, frente a la Habana, para llegar el transporte debe cruzar el mar a través de un tunel que pasa por debajo del agua... Pude admirar La Habana desde ese sitio, una vista panorámica increíble. Esta es la primera casa que ocupó el Che Guevara en el año 1959, cuando Fidel Castro le ordenó avanzar hacia Santa Clara y ocupar la zona de La Cabaña en La Habana. La habitación exhibe fotografías inéditas, también podrás visitar la habitación del Che con objetos personales y fotografías, una sala de exposiciones con óleos, un taller, una sala de ajedrez con tableros expuestos y una foto del Che participando en un “Capablanca in Memoriam”.

Cada noche justo a las 9:00 pm, se celebra La ceremonia del "cañonazo" la cual recrea un desfile militar con atributos y técnica de la etapa colonial, y concluye con el disparo de una salva desde uno de los cañones ubicados en la Cabaña, una tradición que rememora el cierre de la ciudad en tiempos de la colonia española y actualmente uno de sus atractivos turísticos, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en Cuba, informaron medios oficiales. El disparo se siente en buena parte de la ciudad.
Pasar la tarde caminando por el malecón hasta Vedado es una buena forma de cerrar tu viaje, recorriendo rostros que se sientan a admirar el mar absortos en sus pensamientos, nadando un poco, pescando, romanceando, caminando.

Cuba me pareció increíble, atado, libre de corazón, lleno de música, guaguancó, gente cálida y trabajadora, gente que te quiere pillar por ser turista y otra que te ayuda, siempre con un MI AMOL por delante, un país riquísimo que si se abriera al mundo desbancaría a muchos otros, que si sus artistas salieran al mundo, podrían exponer en museos de todo el mundo, que si el gobierno invirtiera el dinero en el pueblo, Cuba seria todavía más maravilloso... me dejó una melancolía, una alegría y una gran experiencia de vida, que hoy por hoy me obliga a ser feliz con lo que soy, con lo que tengo y con los que amo y me aman... SER LIBRE no tiene precio, SER LIBRE es el regalo mas maravilloso que nos da la vida... y CUBA siempre libre en mente y corazón... esperando... esperando...
]]>
<![CDATA[Recorriendo América Central]]>Tue, 12 May 2020 18:15:17 GMThttp://postaldelmundo.com/por-el-mundo/recorriendo-guatemala

Paso por Belice

Érase una vez una aventura que inicié en semana santa, partiendo de Cancún en autobus hasta Guatemala...

De Cancún tome un bus que me llevo directo a Chetumal, un viaje tranquilo disfrutando de algunos paisajes muy recomendables como la laguna de Bacalar muy cerca de Chetumal, simplemente majestuosa (pero esa es otra historia). Llegué a Chetumal a medio día, y tomé el bus que te lleva a Belice, pasando por la zona libre (se le llama así a esa parte de la frontera pues existe el comercio libre de impuestos), me impresionó cruzar a otro país y ser recepcionada por tantísima gente comprando cosas de todo tipo tan baratas, algo irrisoria la imagen, por un lado la zona libre bastante deteriorada y al cruzar la calle un casino inmenso. El paso en la frontera fue rápido, pero tuvimos que bajar del bus para documentar en migración de Belice, por ser mexicana no tuve que pagar ningún impuesto de entrada.

Tomé de nuevo el mismo bus en el que venía (el cual se detiene a esperarte mientras pasas migración) y recorrí un largo camino hacia Belice City, una vista al mar de Belice muy bonita pero lo demás del recorrido fueron solo campos y algunas casas a lo largo de la carretera; hicimos varias escalas en zonas distintas de Belice, no muy bonitas, tuve que cambiar en el bus mis pesos por dolares beliceños, por lo regular se sube gente local a venderte comida comida pues el trayecto es largo, así que te aconsejo comprar algo si no piensas parar a comer. Es muy posible que en ese trayecto compartas con turistas que van en ruta hacia Guatemala, pero principalmente el bus se llena de beliceños.
Llegamos a Belice City por la tarde, un lugar no tan seguro y nada turístico, la estación no es muy agradable, así que que tomé de inmediato el bus local a Melchor de Mencos que es la frontera con Guatemala, son alrededor de 4 horas para llegar.

El recorrido fue lento, pasando por muchas poblaciones muy pequeñas y muy desolado. El inglés criollo me resultaba difícil de entender puesto que arrastran mucho las palabras, si viajas sola, te aconsejo nunca decir que vas por tu cuenta por que para ellos es más sencillo robarte.

​Por fin de noche llegue a la frontera, tuve que correr porque estaban a punto de cerrarme y no podría pasar, no hay nada alrededor, es un punto en medio de la nada, así que tenia que cruzar a fuerza.
Recibí mi sello y afortunadamente una chica guatemalteca me oriento de un hotelito cerca de ahí para pasar la noche, cambie pesos por quetzales lo cual no es recomendable ya que te dan muy pocos quetzales a cambio pero no tenía otra opción, así que es mejor si ya vas preparado para no perder dinero a la hora de hacer la conversión, en la frontera es negocio comprar tu moneda por un precio más bajo. El hotelito era en verdad muy pequeño, demasiado humilde y con baño compartido, esa población cerca de la frontera es de muy escasos recursos así que no hay absolutamente nada por hacer mas que pasar la noche. Mi habitación demasiado pequeña, con una ¡pequeña cama y espacio para mis piernas!.

Por la mañana emprendí camino a Isla Flores, recorrí en una minibuseta por 3 horas hasta llegar a Santa Elena, que está enfrente de Isla Flores, lo primero que me causó gracia y emoción fue ver los ROTATIVOS o Tuc tuc, que son carritos motorizados como medio de transporte. Abordé uno por 10 quetzales para atravesar a Flores (debes cruzar un puente que conecta a la población con Isla Flores la cual está rodeada por un hermoso lago); quedé impactada por la redondes casi perfecta de la Isla, las calles muy bien trazadas con un estilo colonial.

Llegué al hostal LOS AMIGOS, un lugar padrísimo, centro de reunión de muchas culturas y nacionalidades, un lugar acogedor y muy agradable, el dueño Gerónimo una persona muy atenta siempre con su periquito en el hombro, me recordó al capitán Garfio. Este hostal lo reserve antes de llegar, pues al no conocer nada, necesitaba algún lugar seguro y recomendado por viajeros pues al viajar sola, las posibilidades de riesgo aumentan. Pero este lugar es super bonito y céntrico.

Conseguí mi habitación y compre en la recepción mi ticket a TIKAL (ya te incluye transporte redondo y con un precio bastante accesible, además de que tienes la certeza y seguridad al viajar con viajeros como tú). Tuve que desayunar rapidísimo una rica fruta con cereal (el hotal cuenta con una cocineta y un restaurante así que puedes comer ahí mismo), porque la salida a Tikal era en ese momento, así que corrí al Shuttle y recorrimos un camino muy bonito, lleno de poblados pequeños al rededor de la carretera y lo más maravilloso que pude admirar fue "EL REMATE", muy cerca de Flores, un lugar muy acogedor, un lago precioso que me recordó al azul turquesa del mar caribe.
Llegué a Tikal y lo que me recibió fueron unos Coatíes: animalitos hermosos y graciosos de la familia de los mapaches, era una manada acostumbrada al pasar de las personas pero muy precavidas si alguien se acerca.

Pude constatar que el chicle tuvo su origen de la resina del árbol chicozapote, antes de que Adams lo descubriera e industrializara. El chicle natural es esa goma del árbol, claro sin sabor y que hoy en día ya es una mezcla alejada de la resina, aunque hay marcas todavía locales como Chicza que rescatan el chicle natural de la propia resina del chicozapote y han agregado algunas variantes al sabor con infusiones de hierbas naturales.

Era hora de caminar por el sendero entre ruidos salvajes, y al estar dentro de la selva se abrió ante mi la plaza principal de Tikal, el templo del Jaguar y de las Máscaras, la pequeña ciudad que en sus tiempos fue majestuosa, basamentos piramidales muy bien formados con delineación perfecta rodeadas por una majestuosa Selva y si vas muy temprano, puedes ver a los changos paseando entre las ruinas.

Caminé hasta recorrer todo el sitio y encontré basamentos que aun no están del todo descubiertas, la naturaleza las ha cubierto y entre árboles y rocas pasan totalmente desapercibidas.

Mientras te pierdes en los senderos, podrás admirar la increíble fauna que la habita, los verdaderos dueños de Tikal como la mariposa cacahuate, denominada así por su forma que le da el aspecto a esa semilla y que además logra camuflarse con los árboles. Tuve la fortuna de admirar dos especies de tucanes, changos alimentándose y brincando de rama en rama a la espera cautiva del atardecer.

Me tiré en el pasto a disfrutar del paisaje que me regaló Tikal, admirar y contemplar es de las mejores cosas que puedes hacer en este lugar, escuchar el ruido de la selva y viajar en el tiempo a una cultura indescifrable. 


Regresé a Flores al comenzar a caer la tarde y encontré un restaurante pequeño y acogedor frente al lago Peten Itza (este es el lago que rodea a Flores) así que me dispuse a ordenar un platillo sencillo pero muy de Guate, carne en tortilla de harina, y bueno todo lo acompañan de plátano frito, frijoles y queso. Pero lo mejor fueron los buñuelos que comí al final, es un postre delicioso esponjocito bañado de leche condensada, que se deshace en tu boca provocando una sensación ¡indescriptible!.
o hay mejor forma de conocer un lugar que caminado sus calles, así que caminé hacia el malecón y me adentre entre las calles de Flores; la isla es muy tranquila y pacífica así que no encontrarás mucha bulla. Hay una parte más alta en la isla que es donde se encuentra el kiosko y la iglesia además de un pequeño mercadito de artesanias donde puedes encontrar cosas muy lindas.

Al empezar a caer el sol, lo mejor que puedes hacer es sentarte y admirar del atardecer, mirar como el sol se va escondiendo y va matizando el cielo de una ráfaga de amarillos, rojos y anaranjados. Encontré frente al lago un pequeño barecito ideal para tomar un trago, y maravillarte con el atardecer posado sobre el lago.

Tenía que continuar mi viaje así que opté por viajar de noche hasta Guatemala en un bus que tomas de Santa Elena, el poblado frente a Flores.

Viajando en Guatemala

Salí de Flores al anochecer, el autobús un poco incomodo, ya que compré uno barato, así que lo mejor es comprar de primera clase porque prácticamente viajas toda la noche y es mejor un buen descanso. Llegué al amanecer a Guatemala ciudad, me dirigí a la Avenida Reforma y tomé un bus local hacia Antigua, por $8 quetzales y 2 horas después llegué a la hermosa Ciudad de Antigua.

Visitar Antigua en semana santa es una excelente opción si quieres ver las tradicionales ALFOMBRAS DE FLORES y la "Procesión" que es la representación del Vía Crucis y hacen de esa tradición una excelente fiesta cultural multicolor. Como llegué muy temprano a Antigua me tocó ver todos los preparativos de esta festividad; ya se encontraban colocando las famosas alfombras de flores. Caminé hacia el Hostal Black Cat, (un hostal recomendado por otros viajeros, muy centrico, buen precio y muy limpio). Para poder iniciar mi ruta de ese día era muy necesario desayunar así que frente al hostal encontré varias opciones de restaurantes, muy rico y agradable, desayuné por muy pocos quetzales un típico desayuno guatemalteco: café, fruta, huevos, pan caliente, plátano frito, queso y frijoles.
Salí a caminar, entre la multitud, recorriendo y maravillándome con las alfombras de flores, hechas con arena pintada con tintura llamada angelina, decoradas en diferentes formas y representaciones. Cerca del centro está el Convento de las Capuchinas un casco antiguo con varios pasadizos y jardines preciosos; este convento cuenta con una iglesia principal bastante grande y las cúpulas con una entrada de luz muy linda.

Caminado entre sus calles vas a encontrar La casa del turista, que montan distintas exposiciones como la que pude apreciar dedicada a la fotografía del reino animal submarino y por su puesto una alfombra más al interior del recinto, muy bonita por cierto. Pasé por el museo del jade, admirando el trabajo de los artesanos, el taller con pared de vidrio te permite visualizar como trabajan las piezas hasta crear obras de arte en Jade una piedra preciosa y muy valiosa en las antiguas civilizaciones. A un costado se encuentra un pequeño museo-galería de trajes típicos, cuadros y artesanías típicas guatemaltecas digno de visitar.

Saliendo de este museo te recomiendo ir el famoso ARCO de Santa Catalina, ya que aparte de embellecer el panorama de la ciudad colonial, encierra un legado histórico que en el principio era utilizado como paso para las monjas de claustro del Convento de Santa Catalina Virgen y MártirDebido a que la Iglesia no permite que las religiosas enclaustradas sean vistas por particulares, se pidió a las autoridades de la época cerrar el paso peatonal en la 5a. avenida norte, entre 1a. y 2a. calles, para que las monjas pudieran transitar sin incumplir la norma, pero debido a que los vecinos manifestaron su rechazo ante la solicitud se construyó el arco.

En esta época de semana santa, todas las calles están celebrando esta representación de la Procesión por lo que encontrarás puestos de comida instalados en las orillas de la iglesia parada obligada para deleitar a mi paladar con distintos platillos típicos de Guatemala.

No te pierdas el mercado de artesanías con maravillosas obras de arte textil. Así como también es imprescindible la visita al al museo de Santo Domingo el cual alberga al museo de la plata, al museo del traje típico, museo de la farmacia, y la increíble la ¡fabrica de chocolate!, donde probé chocolates artesanales, deliciosos, mi favorito uno hecho con clavo o sésamo, una especia que se usa para guisos y no tanto para dulces, pero el sabor es maravilloso y totalmente sorprendente.
Después de recorrer el museo pasé por el hostal para disfrutar de la tertulia que ya se había organizado entre los viajeros, escuchando melodías gran parte de la noche, conversando con personas de distintas nacionalidades, y viviendo el espíritu viajero de estos increíbles lugares.

​Panajachel

Muy temprano tomé el bus en Antigua con dirección a Panajachel, un pueblo a las orillas del Lago Atitlán, donde iniciaría mi recorrido. Me tomo 3 horas en llegar.

Lo principal es recorrer la calle Santander, llena de locales con venta de artesanías, de todos los precios, camine por la calle, repleta de guatemaltecos vistiendo orgullosos trajes típicos. El ambiente totalmente de fiesta al se run día feriado por lo que todos los habitantes disfrutaban del lago y de todos los puestos de comida típica apostados alrededor del lago, ese hermoso lago está rodeado por los volcanes San Pedro, Tolimán y Atitlán. (De hecho puedes contratar un tour en Antigua para subir a alguno de los volcanes y apreciar la actividad volcánica dormida muy de cerca).
Para visitar bien el lago lo ideal es tomar una lancha que te lleve a todos los pueblos al rededor del lago Atitlán y conocer todos los pueblitos. Debes disponer de un par de horas para que puedas descender en cada uno de ellos y vivir sus propias tradiciones y festividades.

LLegada la hora de partir, inicié mi largo recorrido, primero regresar a Antigua para de ahí transbordar a Guatemala City y posteriormente tomar el bus a Flores; ya en Flores tomar el shuttle de regreso a Chetumal (decidí contratar en el hostal de LOS AMIGOS este transporte para evitar todos los trayectos inseguros, y al ser una pequeña camionetita, la abordamos puros viajeros, con ellos cruzas la frontera de Belice con Chetumal y te dejan hasta la estación de autobuses para poder viajar de regreso a Cancún o bien al aeropuerto para tu regreso a casa.

Un viaje lleno de cultura, intercambiando amistades con viajeros de todas partes del mundo, viviendo tradiciones, probando sabores distintos, recorriendo calles, admirando paisajes y edificaciones, un país con algunas similitudes a México pero con sus particularidades al mismo tiempo.
]]>